Miope: Diari electrònic

dijous, 3 de setembre del 2009

Literatura 9: Guillermo Fesser

"La camarera coloca vasos de agua con hielo para todos y reparte los menús. ¿Listos para ordenar? Listos. Todo el mundo sabe lo que va a pedir. [...] Mi turno. Un escalofrío me recorre la espalda. Desde el coxis hasta el hueso frontal. Quiero una hamburguesa. Eso es todo. Pero resulta imposible pedirla de un modo sencillo, por favor, quiero una hamburguesa, sin que la camarera te someta a un examen oral, tipo MIR, en el que te bombardea con un chorro de cuestiones con respuestas multiopcionales que tienes que ir solventando a tiempo real. Si te retrasas se impacienta la camarera. Si dudas se inquietan el resto de los comensales.
Lo suelto: Quiero una hamburguesa. Muy bien, ¿y cómo la quieres? Rare, medium, done or well done? Te lo dije. Yo sé que la quiero poco hecha, pero tampoco ensangrentada como las perlas de Alaska y Dinarama. Le digo: Medium, pero un poco rare. O sea... ¿medium-rare? Correcto. Primera prueba superada. Espérate que no ha empezado lo bueno. El pan. White, rye, whole wheat or French bread? Blanco, de centeno, de trigo o francés. De trigo, por decir algo. In a roll or in a bun? Por favor... Pido el bun que es el bollito de hamburguesa de toda la vida. Estupendo, ¿algún ingrediente extra? ¿Queso, cebolla, lechuga, tomate, pepinillo? Cebolla, lechuga y tomate, gracias. La hamburguesa viene con un plato de patatas a elegir. Vale. Ya, pero ¿las quiere al alioli o fritas? Fritas. ¿Ensalada? Sí, un plato de ensalada. ¿De pasta o de hortalizas? Dios verde; una ensaladita verde. ¿Con qué tipo de aliño? ¿Italiana, vinagreta, salsa rosa, estilo mil islas o salsa ranchera? Ah... Aceite de oliva y vinagre de Módena, la italiana. Gracias. De nada."

Vaig tenir aquesta mateixa sensació en un cafè Starbucks a Berlín. De fet, l'única vegada que he anat a un Starbucks i potser l'última. Amb el meu anglès macarrònic, demano un cafè amb llet i un tros de pastís de pastanaga -el meu preferit- que vaig assenyalar amb el dit perquè no hi haguessin confusions. A partir d'aquella comanda, la cambrera em va fer una bateria inacabable de preguntes, la majoria de les quals no vaig entendre i vaig contestar amb un simple: No , thanks! En el moment que dubtava, notava com es generava impaciència en les persones que estaven a la cua. Ja veig que si decideixo anar als Estats Units, caldrà utilitzar la mateixa tècnica per demanar una hamburguesa.

En conclusió: serà, aquesta complicació, un reflexe de la personalitat dels estatunidencs?

Fesser, Guillermo. A cien millas de Manhattan
Madrid: Aguilar, 2008

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dilluns, 10 d’agost del 2009

Literatura 8: Diego Pita


Sensació de calor

"...me encantan las mañanas de invierno de Madrid. Las de verano no tienen esa placidez, da la impresión de que el mundo va a ser aplastado por un gigantesto tractor agrícola y justo antes de descuartizarte se para enfrente de ti y te ahoga con el calor infernal que despide su motor."

Pita, Diego. He perdido los veranos
Barcelona: Alba Editorial, 2000

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divendres, 24 d’octubre del 2008

Literatura 7: Haruki Murakami

"Un cop a l'apartament, vam fer les maletes, les vam deixar al peu del llit, a punt per marxar l'endemà. L'apartament es va tornar fred i estrany. Les nostres vacances s'havien acabat"

Murakami, Haruki. El Salze cec i la dona adormida
Barcelona: Empúries, 2008. pàg. 98

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dimarts, 12 d’agost del 2008

Literatura 6: Lilian Lee


"Siguió llevando la mima vida, durmiendo de día y saliendo de noche. Por lo general, no lograba quedarse dormida hasta la madrugada, y entonces se sumía en un sopor parecido a la muerte [...] Sólo en el mundo de sus sueños reencontraba su perdida inocencia, [...] Un lugar sin patria ni familia. Una tierra sin odio y sin conflictos. El regreso a la inocencia de la niñez"

Lee, Lilian. La última princesa de Manchuria
Barcelona: Ediciones B, 1996

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